sábado, 8 de enero de 2011

RUBENS EN EL PRADO


No se fue nunca, por ese motivo, no ha regresado. RUBENS en el Prado nos presenta una EXPOSICIÓN con mayúsculas con doble lectura. Como ya sucediera en otros períodos de la historia, la adaptación a una circunstancia ha hecho brotar la genialidad en ciertos aspectos de las artes. La técnica expositiva es en si una manera de arte, saber hacer llegar ciertos aspectos de la obra de un artista a un público generalista, puede suponer un ejercicio de genialidad. En este aspecto, la muestra del Museo del Prado, nuestra gran pinacoteca, ha resultado de lo más exquisita.
Quizás muchos no sepan que todas esas obras pertenecen a los fondos del propio museo, quizás muchos no sepan que hoy por hoy, traer exposiciones temporales es un acto casi imposible por los cortes de subvenciones en las artes debido a la crisis, quizás muchos no entiendan porque los cuadros se amontonan en las paredes y lo difícil de llevar a cabo esta "escenografía pictórica".

Pues bien, es así, incluso el Prado, sufre momentos bajos en su economía. Contrarresta esta situación desde hace meses con grandes exposiciones donde por otro lado, se nos hace ver, todo lo que el estado Español posee, por muchos obviado y por otros olvidado. Por este motivo desde hace casi dos años, las grandes exposiciones del Museo están sacando a la luz parte de su colección no expuestas, colecciones pertenecientes a los fondos del estado, o como en este caso de Rubens, nos la presentan reinventando el concepto, la forma y la idea.

Se nos lleva a las antiguas casas de subastas, presentándonos los cuadros como se hacía entonces y además en un orden cronológico para mirar la vida del pintor a través de sus lienzos, dejando que hablen por el sus personajes. Rubens es el perfecto marco para este tipo de exposición compacta. Los cuadros se sobreponen unos a los otros, desarrollándose sobre los altos muros de dos salas un total de 90 obras del autor y colaboraciones.
El resultado es Barroco. Los escorzos, claroscuros, texturas y "horrors vacuis", casan a la perfección con la masificación de publico ante las obras, el ruido, las audio-guías. Es necesario luchar en una cola natural de gente, para colocarse frente a un cuadro, cuando la realidad es, que cómo mejor se admiran es de lejos.
La técnica lumínica es muy complicada en ambas salas, se ajustan a grandes formatos, pequeños, series y bocetos de tapices. Los muros quedan repletos de experiencia que junto al resto de visitantes, se convierte en un escenario de lo más barroco y de lo más excitante.

Un diez para Alejandro Vergara, Jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte. Y por supuesto un 10 para Rubens, el pintor más admirado de su época, que se ha
subido a una máquina del tiempo para ser el más admirado estos días.


Hasta el 23 de Enero del recién estrenado año.

martes, 14 de diciembre de 2010

El Escaparate

Siento al escaparate llamarme por ese nombre por el que solo me llama mi madre. Esa chaqueta de piel marrón de Pakistán atrapa mi mirada como nada lo hace desde hace tiempo, la deseo, la anhelo y nunca la he tenido sobre los hombros ¿qué tal me quedará con mi baquero preferido?

Paso de largo como cada día, un día tras otro, el escaparate me llama, no quiero pararme, oigo el tráfico, la miro brillar con esa luz perfecta, ¡trabajo tanto y gano tan poco! me aguanto las ganas un día mas, no quiero persarla, me obligo a salir sin la tarjeta de crédito para no usarla

“te quedas aquí entre el cepillo del pelo y la foto de X”

Pero el escaparate está ahí de nuevo, cada día, uno tras el otro, como una iglesia te llama sin campanas, solo esa música machacona y las voces irreconocibles que emergen del walkie talkie del señor de seguridad. El escaparate no descansa y yo tampoco. Al dormir pienso:

“estás tan sola que te has obsesionado, comprándola solo llenará ese vacio un día, a lo mejor ni eso, pero te mereces un regalo, estás tan sola desde que X se fue que … mañana mismo me la compro”

Ese día me preparo antes para ir a trabajar, decidida con mi tarjeta en el bolsillo voy directa al escaparate, me arreglo más de lo normal como si alguien me esperara, pero hoy es diferente a otros días, hoy al escaparate lo están limpiando, hay un chico descalzo dentro que coloca alfileres sobre una lona negra en el suelo y la chaqueta ha desaparecido. Se me escapa una sonrisa frustrante, pero al segundo, me siento liberada. La chaqueta ha sido cambiada por un abrigo tres cuartos que duplica su precio, no me interesa, lo he superado, “no te necesito, ya no tendré que verte a diario, prefiero ir a cenar o al teatro” Antes de girarme mis ojos se clavan en los pies blancos del maniquí, la piel Pakistaní se ha deconstruido y transformado en dos hermosos mocasines acordonados relucientes, cómodos, ligeros… He cambiado mi ruta al trabajo, ahora atajo por la calle Desengaño, que donde comienza hay una Iglesia no muy bonita pero que siempre tiene las puertas abiertas y eso me gusta.

El resto de la calle me inspira y me da miedo. Siento ganas de hablarles a esas mujeres, ofrecerles un café, pedirles que me dejen sacarles una foto. Me imagino con sus vestidos y kilos de maquillaje a cualquier hora. Olvido el escaparate al ver como un hombre sucio le escupe a una de ellas. Lleva chaqueta de cuero ajado que sobre los hombros reza la palabra: FREEDOM, quizás también sea de piel de Pakistán.

Y por primera vez en una semana dejo de pensar en X.

viernes, 3 de diciembre de 2010

TODO TIENE UN PRECIO




















Es una trampa pensar en " lo Gratuito" como algo positivo.

Si algo nos ha ensañado la historia, es que nada es gratis y que sobre todas las cosas, el trabajo se paga. No hace falta mirar muy a tras, basta retornar a la generación de nuestros padres. Cuándo eras aprendiz, no te pagaban un jornal, pero te enseñaban un oficio, te daban pan y cama.
Te regalaban la oportunidad de labrarte tu propio futuro, de ser algo en la vida, y ese algo podías elegirlo. Ahora no es así. Basta con echar un ojo a las páginas de buscar empleo. La palabra beca en estos días ha cambiado de significado, ser becario es ser un trabajador con las mismas obligaciones, pero sin ningún derecho. Significa: "trae tu experiencia, todos tus títulos, tus idiomas y nosotros te regalaremos un papel que acredite que nos lo regalaste durante X meses" No cotiza tu trabajo, no apareces en ningún lugar y las empresas lo prefieren así.

Y en España, eso de gratis nos gustó mucho siempre. No pagamos lo que bajamos de Internet, porque nadie nos obliga. Yo creo que hasta los crucifijos de las iglesias nos lo llevaríamos, si al sacarlos por la puerta nadie nos viera.
Es este el carácter que nos hace diferentes y que ahora empezamos a pagar (con el dinero que nos dio el estado para que tuviéramos una educación de primera en un país con empresas de tercera) Preferimos que seas becario, te preferimos a ti, el demasiado preparado para contratarte porque tendríamos que pagarte lo que mereces, haz tu mi trabajo sin recibir nada a cambio, esfuérzate, déjate los sesos en este proyecto, luego buscaremos a otro cuando tu estés cansado y al límite.

Esto es una declaración de derechos, escribo este blog para satisfacer mis deseos de escribir sobre lo que me gusta, lo hago sin monetizarlo porque creo que es necesaria la libre circulación de cultura, pero pago mi entrada para cada película de la que hablo, para cada obra de teatro a la que asisto y por cada exposición que visito.

Todo tiene un precio. Cuidado con la palabra GRATIS porque nada lo es. Lo más preciado con lo que estamos pagando es nuestra autoestima, nuestras ilusiones y nuestro tiempo.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Viajar en el tiempo


Retroceder dos décadas es realmente peligroso aunque parezca a primera vista divertido.
Quedar atrapado en un lugar que no te pertenece puede causarte la locura o conseguir ser lo que nunca llegaste a ser y al no poder retroceder en el tiempo, nunca sería posible (Recordemos el Día de la Marmota)

Esto sucede en los 80 son Nuestros. 6 Actores, Seis, nacidos en su mayoría en los 90, encarnan en el 2010, a 6 chicos de los 80. Puede parecer una formula de trigonometría, pero no lo es. No solo ellos juegan a viajar en el tiempo, sino que todos lo hacemos ante el talle alto, camisas de cuadro de franela, pantalones de cuero de colores vivos, jerséis XL y petos vaqueros.

Ana Diosdado escribió Los Ochenta en los 80, la estrenó en los 80 con actores de teatro que luego pasaron a la Televisión (Amparo Larrañaga, Luis Merlo, Lydia Bosh etc) Ahora la vuelta parece dar un giro de tuerca al asunto, los actores jóvenes que nacieron en la televisión saltan a las tablas 22 años después, viajando en el tiempo y haciéndonos ver, lo poco que todo ha cambiado.

La obra comienza un fin de año, con una reunión de amigos y un crimen. Los cambios sociales y culturales en los que viven los personajes son antagónicamente diferentes a los que los jóvenes de hoy vivimos, pero seguimos estando en situación inestable, quizás más que entonces pero de otra manera. Tendrán que enfrentarse como cualquier niño que crece a la muerte y al dolor, la violencia, pero también al amor, al sentido de la amistad y la responsabilidad, los cambios físicos, los cambios mentales y políticos, dejar atrás cosas para perderlas para siempre.

Estamos hablando de crecer, y que en toda generación sea la década que fuere, nunca se desea abandonar lo más vulnerable de nuestras vidas y lo más preciado “en mis tiempos esto era mejor” oiremos decir a nuestros padres aunque tengan 60, 50 o 40 años.
Porque la juventud es esa parte mejor, en la mayoría de los casos, de la vida de una persona, entre la niñez y la madurez alcanzamos un aura que a veces, deseamos arrastrar por toda la vida y nos convertimos en Peter "Panes" que buscan a Campanilla.

En esta obra retomaremos ese pellizco en la boca del estomago cuándo todo es nuevo, como cuándo arranca un tren a un lugar desconocido por vez primera, revivirás en tu vida personal ese momento en que eras un niño a punto de dar el salto. Y si eres un niño que está justo en ese momento, te emocionarás tanto que no querrás salir del teatro hasta que sientas que tu también has dado ese salto con los personajes.

domingo, 28 de noviembre de 2010

la cara desconocida de Barcelona


La Rambla del Raval.

Existe un lugar canalla y bonito a su manera en pleno Raval: La Rambla del Raval es un lugar que en los últimos años se están haciendo más interesante para visita turística que busca lo extraordinario. El Barrio Chino, ha sufrido un cambio como ya sucediera con otros barrios en grandes ciudades (Chueca, El Carmen, La Alameda) desde que en 2006 una operación policial lo limpiara en parte de proxenetas y gente de vida desviada.
Bienvenidos a la cara desconocida de Barcelona.

No imagino a Woody Allen desarrollando su trama en Vicky, Cristina, Barcelona en las calles colindantes a este lugar. En mi visita fugaz a la ciudad me propuse tomar un café a un módico precio, en un lugar diferente. De esta manera, me encontré con el El café de las Delicies, donde esto es posible, además de disfrutar de buena música, decoración excelente y exposiciones de fotografía temporales. Justo al lado, (la clave para la renovación de la rambla) el hotel Barceló Rabal, de la famosa cadena de hoteles, se yergue con un estilo vanguardista muy catalán. Es una torre de modernidad entorno a los callejones de la prostitución más famosos de la ciudad. En su hall podrán encontrar piezas de Moooi.

Tras mi café y un paseo por la bella rambla, decorada con un pieza enorme de Botero, acabé por recomendación de un grupo de adolescentes en “Madame Jazmine” un antiguo puticlub trasformado en bar, de decoración anárquica, ofrece los mejores bocadillos de la ciudad a todas horas (10 euros con bebida) su nombre se debe a una prostituta que paseaba estas calles hace años. Me llegó la noche allí con música de Camarón sentada en unas viejas butacas de teatro. Los chicos de la mesa de al lado me guiaron hasta un bar en la carrer d´En Robardors. “La bata de Boatiné” el primer bar de publico liberal de España, la calle no es nada apacible llegadas ciertas horas, pero camina sin miedo, ya que puedes disfrutar de la cara desconocida de la ciudad, esa que no sale en las guías de viajes convencionales (como esta) y la música es simplemente divertida.

Vayan a conocerla antes de que se ponga de moda.